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Julián Vadillo, historiador y colaborador del Periódico Diagonal

JOSEP MARIA ALOMÀ

Ponencia de Julián Vadillo en la presentación de La Idea, negre sobre blanc. Articles de Josep Alomà celebrada en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid”. 

Nos encontramos ante la vida y la obra de un personaje extraordinario. La vida de un militante anarquista de gran transcendencia y que sin embargo hoy es casi desconocido para el gran público. Este es el primer daño que han hecho los cuarenta años de dictadura franquista y el silencio impuesto por unos Pactos de Silencio.

Pero últimamente podemos celebrar que estamos recuperando muchas figuras trascendentales del movimiento libertario que nos está aproximando cada día a lo que era en realidad la CNT, la FAI, las Juventudes Libertarias, Mujeres Libres o los Ateneos libertarios. Poco a poco nos vamos aproximando a la realidad y alejándonos de clichés y lugares comunes a los que el anarquismo estaba sometido.

Destacaría algunas cosas de Alomà que parecen poco comunes y que sin embargo en la época eran importantes. Lo que quiero hacer es ubicar una figura en una época de forma somera.

Por ejemplo la importancia que Alomà le da al deporte. Se ha querido presentar un movimiento obrero ajeno al deporte. Y es algo completamente falso. Casos como el de Guadalajara, donde la UGT sacaba el periódico deportivo La Zancadilla o en Alcalá de Henares, donde la CNT nace al amparo de una sociedad ciclista, la Unión Ciclista Alcalaína (UCA), no son casos aislados. Numerosas sociedades obreras deportivas surgen a lo largo y ancho de la geografía nacional. Destaquemos también que Ángel de Guzmán, hermano de Eduardo de Guzmán (redactor de La Tierra y director durante la Guerra de Castilla Libre) fue campeón de atletismo. Por no hablar de los numerosos equipos de fútbol que surgen alrededor de grupos y sociedades anarquistas (en Argentina, Uruguay o Croacia hay ejemplos de sobra). O las Olimpiadas Populares que se impulsaron desde la Internacional Socialistas o las Espartaquiadas desde la Internacional Comunista. También los grupos excursionistas, muy del gusto de los grupos anarquistas y ateneos libertarios. El cuerpo y el cuidado del mismo a través del deporte estuvieron presente en las sociedades obreras.

  • La clarividencia que tuvo el anarquismo para saber discernir los momentos históricos concretos que le tocó vivir.

Es rotundamente falsa la idea tan difundida por determinada historiografía de la existencia de un movimiento obrero malo y otro bueno. A través de mis estudios he concluido que la CNT es la organización más pragmática en la historia de España. Una  organización sindical que busca la mejora de la clase obrera y tiene una finalidad revolucionaria. Profundamente enraizada en la realidad social y política del momento: Alomà en sus artículos toca el tema de las cajas de resistencia proponiendo modelos más avanzados, de las bolsas de trabajo, de mejoras del obrero y la defensa del mismo, de la construcción de hospitales, etc. Los anarquistas combinan una visión sindical y una visión social. Durante la República la CNT fue crítica con la misma y sin embargo había contribuido a su advenimiento de forma más que evidente. Un apoyo que en ningún caso suponía un cheque en blanco, sino un paso más en la consecución de espacios de libertad y autonomía para las personas. La obra periodística de Alomà también refleja eso. Durante la Guerra Civil estos dos principios, colaboración frente al totalitarismo y defensa de la obra emancipativa, tuvieron su más alta expresión: buscando la victoria frente al fascismo y sin perder su concepción revolucionaria de la sociedad. Josep Alomà refleja en sus artículos ambas cuestiones.

  • La cuestión de la colaboración política de la CNT con las instituciones republicanas.

¿Dónde se sientan las bases de dicha cuestión? Alomà fue Consejero de Cultura y teniente de alcalde en el Consejo Municipal de Tarragona. Los libertarios asumieron la unión con las fuerzas antifascistas como una base para alcanzar la victoria. Y en este sentido hay que destacar la generosidad de la CNT y sus militantes más destacados, que tuvieron que mostrarse tremendamente abiertos y comprensivos ante esos postulados para alcanzar la victoria. Ya en el Congreso de Zaragoza de mayo de 1936, la CNT había partido de la idea de pacto revolucionario con la UGT. Incluso, históricamente, la CNT no había sido reacia a la participación y colaboración con otras fuerzas políticas. Durante la dictadura de Primo de Rivera había llegado a numerosas inteligencias con los republicanos. Una relación con estos que fue de amor/odio a lo largo de la historia. Igualmente el movimiento libertario había llegado a varios pactos con la UGT o durante las jornadas cantonales de 1873 habían llegado incluso a participar de gobierno locales. Lo único que la CNT no había debatido fue la correlación de fuerzas. ¿Qué pasa ante un triunfo de revolución libertaria (mayoritaria) con las fuerzas políticas y sindicales de izquierda que no están en la misma línea que los libertarios? Y ahí se impuso el pragmatismo y la generosidad del anarquismo. Colaborar con el resto de fuerzas para derrotar al enemigo común: el fascismo. El problema vino cuando no todos tuvieron la misma dignidad y sí mucha falta de escrúpulos.

  • La gran preocupación de Alomà durante la guerra fueron los niños.

Por dos razones. En primer lugar porque los niños eran las víctimas inocentes de una Guerra, de toda guerra. Y en segundo lugar por el papel preeminente que la educación tiene para Alomà. Él fue Delegado del CENU. El anarquismo siempre le dio a la educación mucha importancia desde distintas visiones. Alomà es ferrerista. Y también sigue el ideario de Charles Malato, que diferencia claramente entre la instrucción (necesaria en una determinada fase de la vida del niño y el joven) y la educación, concepto más amplio, que abarca toda la vida y siempre está inconclusa. Incluso cabe destacar que el primer artículo de Alomà tras la dictadura es precisamente sobre la educación. Pero cabe comentar que hubo más opciones que la de Ferrer. Los modelos de Mella, Tolstoi, etc, que también fueron referencias para otros libertarios.

Alomà tuvo la dignidad de no dejarse aplastar por nada ni por nadie. Critica a la contrarrevolución de algunos sectores del antifascismo español. En especial al PSUC y a la Esquerra. La actitud criminal que tuvieron contra el anarquismo fue dolorosa para Alomà y para los anarquistas, que siempre buscaron la unidad.

La derrota en la Guerra Civil y el aniquilamiento de la Revolución, sepulta a toda esta militancia. Muchos de ellos pasaron cárcel. Muchos otros fueron al exilio. Y una amplia mayoría fueron ejecutados. Una generación de trabajadores, de obreros, preocupados por un mundo mejor. Una conciencia de clase y una cultura política como la libertaria que el franquismo intentó aniquilar en todos sus puntos. Todo lo construido por el anarquismo se intentó pulverizar (red de sindicatos, ateneos, grupos anarquistas, escuelas, etc.). Un caudal de vivencias, experiencias, articuladas alrededor de relevantes instituciones que fueron exterminadas por la fuerza. La eliminación física tomó tintes de represión inquisitorial. Quizá nunca llegaremos a apreciar en toda su magnitud la relevancia de este fenómeno. Un crimen de lesa humanidad cometido en España que todavía está esperando una reparación.

 Gracias al esfuerzo de Ramón Gras i Alomà hemos recuperado a una de esas figuras. Todavía queda trabajo para recuperar muchas otras.

Julián Vadillo Muñoz

 

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