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CENU Classe d'Art Dibuix (Josep Maria Aloma Sanabras)

Article publicat al setmanari Camí

Portantveu del Sindicat Únic de l’Ensenyament i Professions Liberals de Tarragona – Secció Magisteri (CNT-FAI)

A. Cabonell Soler, 27 de juny de 1937

Los resultados que se obtienen con la moderna enseñanza del dibujo sorprenden. Y es que revélanse en los niños tan extraordinarias posibilidades, tan insospechadas aptitudes, que si no nos constaba la rigurosa autenticidad de su maravillosa obra, quizás los labios se nos distendieran en una irónica sonrisa de incredulidad.

Hablaremos hoy del lugar que el dibujo ocupa en nuestra escuela, y en qué medida y calidad se halla incluido en los programas escolares.

Una de las finalidades inmediatas que perseguimos enseñando a dibujar es que el niño sea capaz, por sí mismo, de ilustrar un cuaderno de trabajo. Con ello logramos ponerle en posesión y uso de un poderoso factor para la asimilación y retentiva de conocimientos, a la par que le hacemos gustar el placer íntimo de unos trabajos completos y bellos en los que el fondo y la forma se conjugan armónicamente. Y salvo en determinadas ocasiones, en que la índole de la lección o el ejercicio obstaculiza el procedimiento, nos esmeramos en que todas las ilustraciones, esquemas, etc., sean producto de la más pura y personal inventiva. En esos casos de excepción a que hemos hecho referencia nos vemos obligados, en honor a la exactitud representativa que ha de tener el dibujo y la fidelidad de los conceptos que se enseñan, a proporcionar al alumnado una fuente donde poder inspirarse.

Y por eso estimamos imprescindible la existencia en la escuela de un copioso y bien seleccionado caudal de grabados, láminas y fotografías, recogidas y catalogadas por los propios niños, a las cuales recurrirán en ocnsulta para diseñar todo aquello que no pueden captar por observación directa: un animal exótico, una planta, un vestido medioeval, una máquina, etc. Debemos, no obstante, ser muy parcos y escrupulosos en la concesión de este asesoramiento, no permitiendo que se desvirtúe extendiéndose a modelos y formas que se hallen dentro del área de obsevación directa del niño (la escuela, la calle, la casa, el campo, etcétera) y sobre todo, cuidando de no caer en la copia de los grabados.

Al margen de esta práctica cotidiana del dibujo que el niño realiza al principio sin grandes violencias, y pronto con gran soltura y seguridad, existen en nuestra escuela las clases de dibujo propiamente dichas, que se dan solamente dos veces por semana, con duración de 40 minutos cada una. La primera consiste en copiar del natural según una serie graduada de modelos y ejercicios, la segunda está dedicada al dibujo espontáneo que unas veces es como continuación de la anterior lección de dibujo del natural, y otras se realiza sugiriendo nosotros un tema a los niños o bien dejándolo a su libre elección. En estas clases (muy condicionadas por la escasez de material ad hoc), es donde se desarrolla toda la actividad didáctica y método, sobre que va erigiéndose la realización del dibujo en nuestra escuela.

Los resultados que se obtienen con la moderna enseñanza del dibujo sorprenden. Y es que revélanse en los niños tan extraordinarias posibilidades, tan insospechadas aptitudes, que si no nos constaba la rigurosa autenticidad de su maravillosa obra, quizás los labios se nos distendieran en una irónica sonrisa de incredulidad.

A. Cabonell Soler

Centre Ferrer i Guàrdia, Tarragona

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