Etiquetas

, , ,

Josep Maria Alomà Sanabras - CENU

I anem al que motiva que jo, com a Conseller de Cultura, em dirigeixi als pares. A Tarragona hi havia més de la meitat dels nens que no podien assistir a escola per manca de local, tant quan teníem monarquia com república. Els únics que hi podien assistir eren els que disposaven de cabals, per la qual raó resultava que els fills dels treballadors estaven condemnats a ésser sempre uns ignorants.

Avui això, gràcies a la Revolució, ha desaparegut. Tots els nois tenen escola on anar. Escoles que no s’assemblen en res a les escoles petites i malsanes d’abans del 19 de juliol. Els nois gaudeixen d’escoles espaioses i clares, on reben el tracte degut que es mereixen com a éssers que tenen una individualitat pròpia i que cal respectar, cosa que mai no s’havia fet pel concepte equivocat de que ha d’ésser la moderna pedagogia”.

Josep Alomà

“El deure dels pares”

Diari de Tarragona, 10 d’abril de 1937

Sobre pedagogía y enseñanza libertaria

No hay duda de que el tema de la educación es de capital importancia. Los que nos hemos forjado en el movimiento libertario y soñamos con una sociedad libre para el porvenir, debemos plantearnos el problema en toda su profundidad, inmediatamente.

Los hombres de la CNT somos gente de lucha ya que pertenecemos a una Sindical Revolucionaria, donde además de las conquistas reivindicativas de clase pensamos en la transformación de la sociedad formando al hombre nuevo nacido de una pedagogía autogestionada, racional y libre de toda manifestación capitalista y autoritaria. Debemos poner en ello tanto o más esfuerzo que en pedir una migaja más de jornal, que siempre será insuficiente bajo el dominio del sistema capitalista.

La organización debe ir hacia la definición del concepto confederal del Comunismo Libertario, dedicando a este apartado todo el espacio que merece. Para ello debemos empezar por estudiar los problemas actuales de la enseñanza, dejando para más adelante la creación de una escuela netamente libertaria, ya que primero habrá que formar a los educadores. Tenemos que ser prácticos y realistas. Hoy la escuela que nos ha dejado el franquismo constituye un problema verdaderamente angustioso y grave.

Esta labor tiene que recaer forzosamente en la Federación Nacional de la Enseñanza. Una misión tan delicada tendrá que ser encomendada a un gran número de jóvenes cultivados en nuestras ideas y habrá que formarse con suma urgencia. Pero para ello tendremos que ver cómo y de qué manera habremos de cultivar a esa pléyade de jóvenes que hoy se inquietan y se mueven con gran dinamismo. La juventud de la presente generación está envuelta en un ambiente que podríamos llamar de movimiento continuo; esto impide el asentamiento que la misión requiere.

La principal dificultad estriba en que su dinamismo temperamental le impida o condicione el desenlace del futuro, porque esta juventud, por una parte, no quiere, y por otra, no puede dedicarse a este “cultivo” tan necesario de mentes dispuestas a ser la base sobre la que se sostenga la pedagogía libertaria.

Sería lamentable que la juventud, impulsada por su dinamismo, por su entusiasmo, por su movilidad constante, crea que no es labor suya, que no concuerda con su manera de ser, esa reposada lucha, que es esencialmente revolucionaria y que se sostiene cada día con los libros en la mano.

La educación y la enseñanza serán siempre elementos precisos para oponer una barrera infranqueable al desemboque de ciertas situaciones de violencia, hacia caminos de intolerancia social, ya que consideramos primordial el estudio y la capacitación, tanto sociológica, como técnica y científica de la juventud estudiosa.

La juventud debe pensar en el momento actual, pero con visión de futuro. Los que tenemos el pelo blanco y aún seguimos en la brecha, comprendemos que en las grandes ciudades y sus ingentes masas humanas, acosados por los acontecimientos diarios y absorbidos por esa fiebre de violencia, que es el signo de la época, los jóvenes desechan a priori el estudio por ineficaz, y se dejan arrochar por esa enfermedad con caracteres de peligrosa y contagiosa.

Pensamos que la labor cultural siempre fue y debe ser patrimonio de la colectividad sindicalista. Es imprescindible llevar a cabo una labor de propaganda y cultura. Debemos crear de nuevo nuestras escuelas racionalistas, y tengamos presente que la obra de Ferrer no ha fracasado y tiene que demostrar su capacidad creadora.

La organización tiene que procurar establecer la relación precisa y necesaria en el interior de los centros docentes, imponiéndose el deber de propagar y defender nuestros ideales. Creemos que ha llegado el momento de realizar algo positivo, tenemos la obligación de empezar a tener nuestras propias escuelas.

Los compañeros del Sindicato de la Enseñanza están demostrando un grado de preparación y capacitación bastante elevado, y a ellos les concierne empezar a poner manos a la obra. Los beneficios que ello reportaría a la comunidad libertaria, a la C.N.T. y a toda la colectividad son incalculables.

Josep Maria Alomà (Tarragona)

Solidaritat Obrera

Desembre de 1976

Anuncios